<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0" xmlns:itunes="http://www.itunes.com/dtds/podcast-1.0.dtd" xmlns:googleplay="http://www.google.com/schemas/play-podcasts/1.0"><channel><title><![CDATA[Mientras me encuentro: Te pareces a alguien que amé]]></title><description><![CDATA[(+21) Novela de un amor reencarnado. Mara y Rodrigo se reencuentran siglos después del derrumbe. No recuerdan quienes fueron, pero el cuerpo, el deseo y el dolor lo saben.  ]]></description><link>https://isgonzalez.substack.com/s/te-pareces-a-alguien-que-ame</link><image><url>https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!WS7w!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F9ecef1e2-5438-4ea2-901f-93ddb309078a_1080x1080.png</url><title>Mientras me encuentro: Te pareces a alguien que amé</title><link>https://isgonzalez.substack.com/s/te-pareces-a-alguien-que-ame</link></image><generator>Substack</generator><lastBuildDate>Mon, 24 Aug 2026 09:16:52 GMT</lastBuildDate><atom:link href="https://isgonzalez.substack.com/feed" rel="self" type="application/rss+xml"/><copyright><![CDATA[Is González]]></copyright><language><![CDATA[es]]></language><webMaster><![CDATA[isgonzalez@substack.com]]></webMaster><itunes:owner><itunes:email><![CDATA[isgonzalez@substack.com]]></itunes:email><itunes:name><![CDATA[Is González]]></itunes:name></itunes:owner><itunes:author><![CDATA[Is González]]></itunes:author><googleplay:owner><![CDATA[isgonzalez@substack.com]]></googleplay:owner><googleplay:email><![CDATA[isgonzalez@substack.com]]></googleplay:email><googleplay:author><![CDATA[Is González]]></googleplay:author><itunes:block><![CDATA[Yes]]></itunes:block><item><title><![CDATA[Capítulo 7]]></title><description><![CDATA[Coco con canela]]></description><link>https://isgonzalez.substack.com/p/capitulo-7</link><guid isPermaLink="false">https://isgonzalez.substack.com/p/capitulo-7</guid><dc:creator><![CDATA[Is González]]></dc:creator><pubDate>Fri, 04 Jul 2025 10:38:40 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!WS7w!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F9ecef1e2-5438-4ea2-901f-93ddb309078a_1080x1080.png" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Nadie me dijo que dol&#237;a m&#225;s el silencio que la ausencia. Pero doli&#243;. Y doli&#243; todos los d&#237;as.</p><p>Rodrigo no volvi&#243; a buscarme. No m&#225;s copias, no m&#225;s pretextos, no m&#225;s cercan&#237;as. Ya no me ped&#237;a ayuda, ya no me llamaba para revisar reportes. Se volvi&#243; profesional, seco, perfectamente calibrado.</p><p>&#8212;Mara, &#191;revisaste las &#243;rdenes de lote? &#8212;me pregunt&#243; esta ma&#241;ana, sin mirarme.</p><p>&#8212;S&#237;. Est&#225;n firmadas desde las ocho.</p><p>&#8212;Bien.</p><p>Eso fue todo. Eso llevaba siendo todo desde hac&#237;a d&#237;as. En las reuniones me trataba con distancia, con la correcci&#243;n que uno espera de un jefe.</p><p>Pero en mi cabeza&#8230;</p><p></p><blockquote><p>Simulo que no duele.</p><p>Pero me estoy tragando las ganas</p><p>de gritarte que s&#237;,</p><p>que me duele.</p><p>Que me parte.</p><p>Que me cans&#233;.</p><p>Porque estoy.</p><p>Y no me ves.</p></blockquote><p></p><p>El mi&#233;rcoles fue peor. Est&#225;bamos todos en el comedor. Rodrigo lleg&#243; tarde, con su mochila al hombro y el rostro tenso. Se sent&#243; lejos. No frente a m&#237;, no junto a m&#237;. Ni siquiera me salud&#243;.</p><p>Y, sin embargo, esta ma&#241;ana, cuando prend&#237; la computadora y me gir&#233; para dejar mi bolso, hab&#237;a un dulce sobre mi escritorio. Era de coco con canela. Ten&#237;a un peque&#241;o papel doblado debajo. No dec&#237;a mucho. Solo una palabra:</p><p>"Perd&#243;n".</p><p>Por la tarde, se fue la luz en toda la planta. Las m&#225;quinas se detuvieron, el ventilador dej&#243; de girar: apag&#243;n completo. Todos salieron al pasillo. Algunos aprovecharon para conversar, otros se quejaron del calor. Yo, en cambio, me qued&#233; sentada, con la pantalla negra frente a m&#237;.</p><p>Rodrigo apareci&#243; junto a m&#237;, de repente.</p><p>&#8212;&#191;Todo bien? &#8212;pregunt&#243; con voz baja.</p><p>&#8212;S&#237; &#8212;ment&#237;.</p><p>&#8212;&#191;Segura?</p><p>Lo mir&#233;. Y ah&#237; estaba de nuevo: esa mirada. Esa maldita mirada que parec&#237;a tocarme.</p><p>&#8212;&#191;Por qu&#233; dejaste de hablarme? &#8212;me atrev&#237; a preguntar.</p><p>Rodrigo baj&#243; la cabeza.</p><p>&#8212;Mara &#8212;dijo bajito&#8212;. No sabes lo dif&#237;cil que ha sido.</p><p>&#8212;Yo tambi&#233;n lo he sentido &#8212;susurr&#233;.</p><p>Se acerc&#243;. Lento. Su boca toc&#243; la m&#237;a. Apenas. Despacito. Como si me hubiera esperado toda su vida. Y se qued&#243; ah&#237;.</p><p>&#8212;Dios, Mara... esto no puede pasar &#8212;susurr&#243;, sin soltarme.</p><p>Yo lo bes&#233; tambi&#233;n, con todas las ganas que me hab&#237;a tragado durante d&#237;as.</p><p>Y entonces&#8230; alguien se aclar&#243; la garganta.</p><p>Lucas. Apoyado contra el marco de la puerta. No s&#233; cu&#225;nto tiempo llevaba ah&#237;. No dijo nada. Solo sonri&#243;.</p><p>Rodrigo se separ&#243; de m&#237; de inmediato. Yo me gir&#233; de espaldas, fingiendo buscar algo.</p><p>&#8212;Tranquilos &#8212;dijo con falsa cortes&#237;a&#8212;. No quer&#237;a interrumpir. Solo ven&#237;a a avisar que la luz ya regres&#243;.</p><p>Nos mir&#243; a los dos, luego a la puerta, y se fue.</p><p>Rodrigo se pas&#243; una mano por el rostro. Se qued&#243; un segundo parado y luego cerr&#243; la puerta.</p><p>Yo no respir&#233;.</p><p>Ya hab&#237;a luz. Esa luz blanca y directa de oficina que no perdona, que muestra todo, que no deja lugar para esconderse.</p><p>Y aun as&#237;&#8230; volvi&#243; por m&#237;. Como si toda la contenci&#243;n se le hubiera reventado adentro.</p><p>&#8212;No puedo m&#225;s &#8212;dijo.</p><p>Lo supe antes de que me besara. Pero igual me estremec&#237;.</p><p>Aunque esta vez fue distinto. Era un beso en plena luz, en plena culpa, en plena decisi&#243;n. </p><p>Me subi&#243; al escritorio. Me sujet&#243; por la cintura, como si temiera que me fuera. Yo lo abrac&#233; del cuello.</p><p>Nos besamos. Su mano baj&#243; por mi espalda, se detuvo en mi cadera.</p><p>&#8212;No est&#225; bien &#8212;susurr&#233;.</p><p>&#8212;Lo s&#233; &#8212;dijo&#8212;. Pero no quiero hacer las cosas bien si eso significa estar lejos de ti.</p><p>Yo cerr&#233; los ojos. Sus dedos comenzaron a desabotonar mi blusa.</p><p>&#8212;Dime si quieres que pare &#8212;susurr&#243;.</p><p>No lo dije.</p><p>Sus labios recorrieron mi cuello, mis clav&#237;culas, el borde de mi sost&#233;n. Yo lo abrac&#233; con los muslos.</p><p>&#8212;No quiero ser un error, Rodrigo.</p><p>&#201;l neg&#243; con la cabeza, pero en sus ojos hab&#237;a algo m&#225;s que deseo. Hab&#237;a conflicto. Algo que no me estaba diciendo.</p><p>&#8212;No lo eres &#8212;murmur&#243;.</p><p>Est&#225;bamos a nada. A una decisi&#243;n.</p><p>Pero de pronto, se detuvo.</p><p>&#8212;No &#8212;murmur&#243;, con la frente apoyada en la m&#237;a&#8212;. No te mereces hacerlo aqu&#237;, en un lugar as&#237;.</p><p>&#8212;Lo s&#233; &#8212;le dije, sin soltarlo&#8212;. Adem&#225;s&#8230; no creo que tarden en volver, Rodrigo.</p><p>Se separ&#243; de m&#237; con delicadeza.</p><p>La puerta se abri&#243;. Entraron Iv&#225;n y Ximena. Lucas detr&#225;s, como si no hubiera pasado nada minutos antes.</p><p>Yo me sent&#233; frente a mi computadora como una estatua de carne.</p><p>&#8212;Ya regres&#243; la energ&#237;a. Vamos a retomar donde nos quedamos, por favor &#8212;dijo Rodrigo.</p><p>Pasaron las horas. Nadie not&#243; nada. Nadie supo lo que no pas&#243;.</p><p>Pero yo me qued&#233; con la humedad entre las piernas hasta terminar el turno.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Capítulo 6]]></title><description><![CDATA[A mil&#237;metros]]></description><link>https://isgonzalez.substack.com/p/capitulo-6</link><guid isPermaLink="false">https://isgonzalez.substack.com/p/capitulo-6</guid><dc:creator><![CDATA[Is González]]></dc:creator><pubDate>Fri, 04 Jul 2025 10:16:48 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!WS7w!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F9ecef1e2-5438-4ea2-901f-93ddb309078a_1080x1080.png" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>A veces uno no sabe cu&#225;ndo empieza a cruzar la l&#237;nea.</p><p>Solo sabe que ya est&#225; del otro lado, y no hay regreso.</p><p>Y es que nadie avisa cuando el momento llega.</p><p>Solo ocurre.</p><p>&#8212;&#191;Mara, me acompa&#241;as un momento? &#8212;me dijo Rodrigo, sin levantar demasiado la voz, como si no quisiera que nadie m&#225;s escuchara.</p><p>No pregunt&#233; a d&#243;nde.</p><p>Solo lo segu&#237;.</p><p>Subimos por las escaleras. &#201;l iba adelante, yo detr&#225;s. Y me sent&#237; absurda por notar lo anchos que eran sus hombros, por fijarme en c&#243;mo la camisa se le pegaba a la espalda.</p><p>&#8212;La impresora de abajo est&#225; fallando otra vez &#8212;rompi&#243; el silencio al fin&#8212;. Y como hoy no est&#225; Ximena, tengo que sacar los archivos uno por uno.</p><p>&#8212;&#191;Todo eso vas a imprimir? &#8212;pregunt&#233;, viendo la carpeta gorda que llevaba bajo el brazo.</p><p>&#8212;Solo lo necesario&#8230; aunque, sinceramente, era solo una excusa para sacarte de ah&#237; un rato.</p><p>Mi est&#243;mago dio un vuelco.</p><p>Llegamos a la oficina del segundo piso. Rodrigo cerr&#243; la puerta con una calma que me dio escalofr&#237;os y encendi&#243; la luz.</p><p>La copiadora estaba en la esquina, junto al ventanal. El sol se filtraba en rayos estrechos, formando l&#237;neas doradas que dibujaban sombras largas sobre el piso fr&#237;o. La luz parec&#237;a c&#225;lida, pero el aire del cuarto segu&#237;a siendo helado. Mis manos temblaban, por el fr&#237;o, por &#233;l, por todo.</p><p>Me acerqu&#233; a la copiadora, intentando controlar el temblor.</p><p>&#8212;&#191;Qu&#233; necesitas imprimir? &#8212;pregunt&#233;, fingiendo que no me estaba muriendo por dentro.</p><p>Rodrigo sac&#243; una carpeta de su portapapeles, pero no se acerc&#243;. Se qued&#243; de pie, observ&#225;ndome.</p><p>&#8212;Las &#243;rdenes de producci&#243;n&#8230; y unos reportes que no alcanc&#233; a sacar en la ma&#241;ana. &#191;Has usado una de estas? &#8212;pregunt&#243;, sin mirarme.</p><p>&#8212;No esta, pero&#8230; s&#237; otras.</p><p>&#8212;Mira, este bot&#243;n selecciona la cantidad, este el tama&#241;o. Y aqu&#237; eliges si quieres imprimir solo por una cara o por ambas.</p><p>Me inclin&#233; hacia &#233;l. Su brazo roz&#243; el m&#237;o.</p><p>La m&#225;quina empez&#243; a funcionar. Y entonces lo solt&#243;.</p><p>&#8212;Mara &#8212;susurr&#243;&#8212;, &#191;sabes lo dif&#237;cil que es verte tan cerca y no poder hacer nada?</p><p>Sent&#237; c&#243;mo el calor sub&#237;a por mi cuello. Quise decir algo, pero las palabras se me atoraron.</p><p>&#8212;Yo tampoco puedo &#8212;dije apenas audible, en ese peque&#241;o cuarto aislado del resto del mundo.</p><p>Rodrigo dio un paso. Luego otro. Hasta que estuvo tan cerca que sent&#237; el calor de su cuerpo atravesar la tela de mi blusa.</p><p>Levant&#243; la mano y llev&#243; un mech&#243;n de mi cabello detr&#225;s de mi oreja. Un gesto sencillo, pero que sent&#237; hasta en la columna.</p><p>Tragu&#233; saliva.</p><p>Me apoy&#233; en la copiadora. &#201;l coloc&#243; una mano a cada lado de mi cuerpo, acorral&#225;ndome sin tocarme. Solo est&#225;bamos a mil&#237;metros.</p><p>Las hojas comenzaron a salir. Una a una. Pero no las recogimos.</p><p>Permanecimos ah&#237;, muy cerca, respirando el uno al otro.</p><p>&#8212;No deber&#237;a &#8212;murmur&#243;.</p><p>&#8212;Yo tampoco &#8212;contest&#233;&#8212;.</p><p>&#8212;Dios&#8230; &#8212;susurr&#243;, muy bajito&#8212;. &#191;Por qu&#233; ten&#237;as que ser t&#250;? &#8212;T&#250; no sabes todo lo que estoy aguantando desde que llegaste.</p><p>Me sonri&#243;, como alguien que se contiene con cada m&#250;sculo del cuerpo.</p><p>Entonces se escucharon voces, pasos.</p><p>Y luego, la voz de Lucas, abajo:</p><p>&#8212;&#161;Rodrigo, ya est&#225;n pidiendo el reporte!</p><p>Rodrigo cerr&#243; los ojos y suspir&#243;. Se apart&#243; despacio, como si le doliera.</p><p>&#8212;Nos buscan &#8212;dijo, sin mirarme.</p><p>&#8212;Lo s&#233; &#8212;respond&#237;.</p><p>Termin&#243; de recoger las hojas, me dio la mitad y salimos, como si ese cuarto no nos hubiera tragado, como si no hubi&#233;ramos estado a un suspiro de algo que los dos quer&#237;amos desde el primer d&#237;a.</p><p>No dijimos nada. Pero en el fondo, sab&#237;amos que acab&#225;bamos de cruzar una l&#237;nea.</p><p>Lleg&#243; el momento de entrar al &#225;rea de preparaci&#243;n. Mientras esperaba en el vestidor a que terminaran de limpiar todo, me fui directo a mi locker.</p><p>Saqu&#233; el celular, abr&#237; la app de notas y empec&#233; a escribir, sin pensar:</p><blockquote><p>&gt; No te bes&#233;.</p><p>No pude.</p><p>Tem&#237; al salto,</p><p>tem&#237; caer.</p><p>Quise rozar</p><p>tu boca,</p><p>y me contuve.</p><p>No te bes&#233;,</p><p>pero quise.</p><p>Quise mucho. &lt;</p></blockquote><p></p><p></p><p>&#169;&#65039;Te pareces a alguien que am&#233;.</p><p>Cap&#237;tulo 6: A mil&#237;metros.</p><p>Is Gonz&#225;lez - Escritora &#10024; </p><p>Todos los derechos reservados </p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Capítulo 5]]></title><description><![CDATA[La nueva patroncita]]></description><link>https://isgonzalez.substack.com/p/capitulo-5</link><guid isPermaLink="false">https://isgonzalez.substack.com/p/capitulo-5</guid><dc:creator><![CDATA[Is González]]></dc:creator><pubDate>Fri, 04 Jul 2025 10:14:41 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!WS7w!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F9ecef1e2-5438-4ea2-901f-93ddb309078a_1080x1080.png" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Uno no se da cuenta del tipo de infierno en el que se mete&#8230; hasta que ya se sent&#243;, sac&#243; la libreta, y es demasiado tarde.</p><p>Yo llegu&#233; con la mejor ilusi&#243;n. Con ese optimismo ingenuo que uno carga cuando es nuevo. Abr&#237; la puerta del departamento de Preparaci&#243;n creyendo eso. Y la cerr&#233; detr&#225;s de m&#237; sabiendo que no iba a ser as&#237;.</p><p>El espacio era amplio, pero abierto. Todo se ve&#237;a. Todo se escuchaba.</p><p>Rodrigo se levant&#243; de su silla apenas me vio entrar. Me salud&#243; con esa sonrisa medicina y me condujo al centro del lugar.</p><p>&#8212;Bueno &#8212;dijo, con voz firme&#8212;, ella es Mara. Se va a incorporar al programa de trainees.</p><p>Los dem&#225;s levantaron la mirada, con ese gesto autom&#225;tico que uno hace cuando entra un extra&#241;o. Rodrigo se&#241;al&#243; con la mano:</p><p>&#8212;&#201;l es Lucas &#8212;dijo&#8212;. Ya lo conoc&#237;as, &#191;no? Fue quien te recibi&#243; el otro d&#237;a.</p><p>Lucas me salud&#243; con una sonrisa ladeada.</p><p>&#8212;Ella es Ximena, del &#225;rea de Calidad.</p><p>Ximena no se levant&#243;. Solo salud&#243; con la cabeza.</p><p>&#8212;&#201;l es Iv&#225;n &#8212;dijo, refiri&#233;ndose a quien estaba en el fondo, con aud&#237;fonos puestos.</p><p>&#8212;Y ella es Karla &#8212;continu&#243;&#8212;. Est&#225; en sus &#250;ltimos d&#237;as, as&#237; que te va a ayudar con la transici&#243;n esta semana.</p><p>Karla s&#237; sonri&#243;. Una de esas sonrisas amables.</p><p>&#8212;Bienvenida, Mara. Ya ver&#225;s, aqu&#237; es&#8230; interesante.</p><p>Rodrigo asinti&#243;, como cerrando el acto.</p><p>&#8212;Pero bueno, no perdamos el tiempo &#8212;dijo.</p><p>Luego mir&#243; a su alrededor, como buscando algo. Y entonces pas&#243;.</p><p>Fue directo al lugar de Ximena y le pidi&#243; su silla &#8212;una de esas con respaldo alto, ruedas suaves y descansabrazos ajustables&#8212;. Llev&#243; el asiento a un lado de su escritorio.</p><p>&#8212;Si&#233;ntate aqu&#237; &#8212;me dijo. Y &#8220;aqu&#237;&#8221; era justo a su lado. Tan cerca que pod&#237;a oler su loci&#243;n y escuchar c&#243;mo respiraba.</p><p>A m&#237; me pareci&#243; l&#243;gico. &#201;l me iba a capacitar. Pero a los dem&#225;s&#8230; a los dem&#225;s no les pareci&#243; tan l&#243;gico.</p><p>A Ximena no le qued&#243; de otra que sentarse en una silla normal. R&#237;gida. Sin ruedas.</p><p>Rodrigo se inclin&#243; hacia la pantalla y comenz&#243; a mostrarme el sistema. Me dijo que lo hab&#237;a construido &#233;l mismo, desde cero, durante un a&#241;o entero. Yo lo segu&#237;a con la mirada, pero en el fondo no me costaba. Desde ni&#241;a hab&#237;a estado cerca de las computadoras. Mi hermano estudi&#243; Ingenier&#237;a en Sistemas y yo crec&#237; viendo c&#243;digos, atajos de teclado y bases de datos.</p><p>&#8212;&#191;Ese fragmento del c&#243;digo, el que valida la entrada por folio&#8230; est&#225; en el front o en el back? &#8212;pregunt&#233; sin pensar.</p><p>Rodrigo levant&#243; la vista.</p><p>&#8212;En el front. &#191;Por?</p><p>&#8212;Porque si lo pasas al back, te ahorras tiempo de carga. Y evitas que un usuario altere el valor desde el navegador.</p><p>Se hizo un silencio extra&#241;o. Y despu&#233;s sonri&#243;. No como jefe. Como alguien que acaba de encontrar a alguien que habla su mismo idioma. </p><p>Memoric&#233; c&#243;mo le brillaban los ojos cuando hablaba de algo que amaba. Los dos sonre&#237;mos. Fue el momento m&#225;s &#237;ntimo que hab&#237;amos tenido.</p><p>Hasta que Lucas, con su voz &#225;spera y oportunamente inoportuna, lo arruin&#243; todo:</p><p>&#8212;Oye, Mara, &#191;t&#250; s&#237; sabes usar Excel o vas a estar aqu&#237; haciendo el rid&#237;culo toda la semana? &#8212;dijo sin levantar la mirada.</p><p>Sent&#237; que me quemaba la piel, pero antes de que pudiera responder, Rodrigo gir&#243; la silla bruscamente y clav&#243; los ojos en Lucas.</p><p>&#8212;&#191;En serio, Lucas? &#191;Ya te cansaste de hacer el payaso o quieres darle chance a Mara de aprender?</p><p>El tono no fue broma. No fue chiste. Son&#243; seco.</p><p>Lucas sonri&#243;, encantado de haber provocado esa reacci&#243;n.</p><p>&#8212;Perd&#243;n, patr&#243;n, perd&#243;n. Se me olvid&#243; que dijo que a la nueva no se le toca&#8230;</p><p>&#8212;Lucas... &#8212;advirti&#243; Rodrigo.</p><p>Pero &#233;l sigui&#243;, encantado con su propio circo.</p><p>&#8212;Nada m&#225;s av&#237;senme si ya es la nueva patroncita&#8230; o si estamos en presencia de la futura esposa del patr&#243;n, para saber c&#243;mo dirigirnos.</p><p>Yo solo me congel&#233;.</p><p>Las risas se soltaron inmediatamente, primero suaves, luego m&#225;s evidentes. Pero no de todos.</p><p>Ximena no ri&#243;. Se qued&#243; mir&#225;ndome, con los brazos cruzados y el gesto tenso.</p><p>&#8212;Lucas, no seas cruel. Tus bromas ni dan risa. Ya deja de estar jodiendo &#8212;dijo Ximena.</p><p>Lucas levant&#243; las manos, pero no sin antes lanzar una &#250;ltima provocaci&#243;n:</p><p>&#8212;&#161;Ah, cabr&#243;n! &#191;Ahora s&#237; te naci&#243; el esp&#237;ritu de sororidad? &#8212;dijo mirando a Ximena&#8212;. Ahora resulta que eres defensora de las oprimidas. No enga&#241;as a nadie, Xime&#8230; si hasta la copiadora sabe que le traes ganas al jefe.</p><p>&#8212;Ya, Lucas. No inventes. Qu&#233; feo te pones cuando nadie te pela.</p><p>&#8212;&#191;Y t&#250; no? Si ya traes el ego raspado desde que te ganaron el lugar&#8230; y no hablo del asiento.</p><p>Ximena se acerc&#243; a m&#237;. Me fulmin&#243; con la mirada, de arriba abajo, sin molestarse en disimular.</p><p>&#8212;Y t&#250; &#8212;dijo, clav&#225;ndome las palabras&#8212;, no te emociones tanto. Rodrigo es amable con todos. No pienses que eres especial solo porque te explica cosas.</p><p>Rodrigo se gir&#243; hacia ella.</p><p>&#8212;Ya, Ximena. No empiecen con ese tipo de comentarios. No va.</p><p>Ella se encogi&#243; de hombros, pero no dijo nada m&#225;s.</p><p>Rodrigo volvi&#243; su atenci&#243;n hacia m&#237;.</p><p>&#8212;Mara, ven, que te voy a ense&#241;ar el filtro avanzado. No te preocupes por ellos &#8212;dijo con una sonrisa tranquilizadora.</p><p>Me sent&#233; a su lado, intentando que el coraz&#243;n no me explotara en el pecho. </p><p>&#8212;T&#250; tranquila, Mara. Est&#225;s aprendiendo bien. No tienes que demostrarle nada a nadie.</p><p>Lucas no dej&#243; pasar el momento. Se reclin&#243; en su silla y solt&#243;:</p><p>&#8212;Pobre Mara... vino por un trabajo y termin&#243; metida en un tri&#225;ngulo amoroso.</p><p>Esta vez se carcaje&#243; solo. Nadie lo acompa&#241;&#243;. Rodrigo lo mir&#243; serio.</p><p>Yo no supe qu&#233; decir. No me re&#237;. No llor&#233;. No me mov&#237;. Solo me qued&#233; ah&#237;. Baj&#233; la mirada.</p><p>No porque me sintiera menos.</p><p>Sino porque hab&#237;a entendido algo:</p><p>Lucas ten&#237;a raz&#243;n.</p><p></p><p>&#169;&#65039;Te pareces a alguien que am&#233; </p><p>Is Gonz&#225;lez - Escritora &#10024; </p><p>Todos los derechos reservados </p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Capítulo 4]]></title><description><![CDATA[''Primeros d&#237;as, primeras guerras''.]]></description><link>https://isgonzalez.substack.com/p/capitulo-4</link><guid isPermaLink="false">https://isgonzalez.substack.com/p/capitulo-4</guid><dc:creator><![CDATA[Is González]]></dc:creator><pubDate>Fri, 04 Jul 2025 10:12:32 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!WS7w!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F9ecef1e2-5438-4ea2-901f-93ddb309078a_1080x1080.png" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Uno cree que la guerra comienza con estr&#233;pito y fuego, con el retumbar de tambores y el choque de espadas. Pero no.</p><p>Las guerras verdaderas empiezan calladas. Guerras que se ganan con miradas, con palmaditas en la espalda, y que se pierden por una sola sonrisa.</p><p>En la empresa, la guerra hab&#237;a empezado desde las semanas de capacitaci&#243;n.</p><p>Esas primeras semanas fueron un infierno.</p><p>Nos metieron a un cuartito sin ventanas, donde una se&#241;ora llamada Claudia nos dio la &#8220;inducci&#243;n&#8221;. As&#237; le llamaron a esas semanas eternas donde no hac&#237;amos m&#225;s que leer procedimientos, subrayar hojas sin sentido y escuchar una voz mon&#243;tona.</p><p>&#8212;Aqu&#237; nadie viene a hacerse amigo de nadie &#8212;nos dijo Claudia el primer d&#237;a.</p><p>&#8212;&#191;Y si tengo una duda sobre este procedimiento? &#8212;pregunt&#233;.</p><p>&#8212;Pues lo lees otra vez. A ver si as&#237; lo entiendes.</p><p>Un encanto, Claudia.</p><p>Desde el primer momento, la china se dedic&#243; a hacer preguntas. No porque quisiera aprender, no. Sino porque quer&#237;a que notaran que ya sab&#237;a. Levantaba la mano antes de que Claudia terminara de hablar, cuestionaba detalles m&#237;nimos de los procedimientos y soltaba tecnicismos.</p><p>Yo me obligu&#233; a participar. No porque me molestara el protagonismo de Nadia&#8230; bueno, s&#237;, un poco. Pero tambi&#233;n, en el fondo, entend&#237;a su jugada.</p><p>Empec&#233; a preguntar, opinar y marcar correcciones sutiles. Jugaba el mismo juego, pero con un estilo distinto: m&#225;s observadora, no tan evidente, no tan invasiva.</p><p>&#8212;Oye, Claudia &#8212;dije con voz firme, pero sin sonar sabihonda&#8212;, en la parte donde menciona que el registro se conserva por cinco a&#241;os, &#191;eso aplica desde la fecha del muestreo o desde que se emite el informe final?</p><p>Claudia levant&#243; la vista de su carpeta, me observ&#243; unos segundos y respondi&#243;:</p><p>&#8212;Buena pregunta, Mara. Aplica desde el informe final, es lo que se considera como documento de cierre. Recu&#233;rdalo, &#191;vale?</p><p>&#8212;Entonces &#8212;interrumpi&#243; Nadia enseguida&#8212;, &#191;eso tambi&#233;n aplica para los informes de reprocesos o esos tienen un criterio aparte?</p><p>Claudia volvi&#243; a asentir.</p><p>&#8212;Tambi&#233;n aplica, pero en esos casos suele anexarse un complemento con notas internas. Lo revisaremos m&#225;s adelante.</p><p>Era una guerra sin balas.</p><p>El arma: las ganas de destacar.</p><p>Y Anne... Anne observaba.</p><p>Ella no preguntaba. No interrump&#237;a.</p><p>Me pareci&#243; que quiso decir algo, pero luego baj&#243; la mirada a su libreta. No dijo nada. Solo subray&#243; algo con su pluma.</p><p>Despu&#233;s de varios d&#237;as as&#237;, Claudia solt&#243; la noticia:</p><p>&#8212;La pr&#243;xima semana se les va a asignar un departamento.</p><p>Ah&#237; comenzaba el verdadero juego.</p><p>Hab&#237;a dos departamentos principales en la empresa: el de almac&#233;n, dirigido por Fernando, y el de preparaci&#243;n, a cargo de Rodrigo.</p><p>Cuando terminaron las semanas de inducci&#243;n, Claudia nos reuni&#243; a todas en la sala de juntas. Su tono era igual de seco que el primer d&#237;a, pero esta vez tra&#237;a un sobre manila en las manos y una hoja impresa.</p><p>Yo ten&#237;a la espalda tensa, los hombros apretados. Sent&#237;a que hasta los dedos me pesaban. Quiz&#225; era el calor. Quiz&#225; el miedo.</p><p>&#8212;Ya les mencion&#233; &#8212;dijo sin pre&#225;mbulo&#8212; que cada una ser&#225; asignada a un departamento diferente. Aqu&#237; no hay favoritismos ni recomendaciones. Nos guiamos por las habilidades observadas y por las necesidades del &#225;rea. As&#237; que no quiero quejas. No est&#225;n en la universidad. Aqu&#237; se acatan las decisiones.</p><p>Se hizo un silencio denso. Claudia hoje&#243; su lista.</p><p>&#8212;Nadia &#8212;dijo, y la china se enderez&#243;&#8212;. Vas al almac&#233;n. Con Fernando.</p><p>Ella asinti&#243; con esa sonrisita torcidita que se le hac&#237;a cuando estaba satisfecha con ella misma.</p><p>Claudia sigui&#243; leyendo.</p><p>&#8212;Anne &#8212;dijo, y mi compa&#241;era levant&#243; la cabeza.</p><p>&#8212;T&#250; vas a&#8230; &#8212;y ah&#237; se detuvo, busc&#243; con el dedo entre la hoja y dijo algo que no alcanc&#233; a o&#237;r, porque yo ya no estaba escuchando. Estaba calculando. Nadia ya estaba en almac&#233;n. Anne ya ten&#237;a su lugar. Quedaba solo una vacante. Y un nombre.</p><p>El m&#237;o.</p><p>Se me helaron los dedos.</p><p>&#8212;Mara &#8212;dijo finalmente Claudia&#8212;, contigo quiero hablar aparte. Ven.</p><p>El coraz&#243;n me dio un vuelco. No lo esperaba. Me par&#233; como pude. Sent&#237;a las piernas como si fueran de agua, pero camin&#233; hasta ella.</p><p>Salimos al pasillo. Yo trataba de mantener la compostura, pero pod&#237;a o&#237;r mi propio pulso.</p><p>&#8212;&#191;Todo bien? &#8212;me pregunt&#243; ella sin mirarme.</p><p>&#8212;S&#237; &#8212;dije. No era verdad.</p><p>&#8212;Te vas al &#225;rea de preparaci&#243;n. Hay movimiento, hay exigencia, y necesitamos a alguien con car&#225;cter. &#8212;Hizo una pausa larga&#8212;. Tu jefe inmediato ser&#225; Rodrigo.</p><p>Me limit&#233; a asentir.</p><p>Solo con o&#237;r su nombre, ya me estaba moviendo el coraz&#243;n de sitio.</p><p>Rodrigo.</p><p>Mi jefe iba a ser Rodrigo. El de la sonrisa floja que me desordenaba el pensamiento.</p><p>No dije nada. No pod&#237;a decir nada porque, si abr&#237;a la boca, capaz y se me sal&#237;a todo.</p><p>Solo regres&#233; a mi lugar, tom&#233; mi libreta y me prepar&#233; para lo inevitable: estar cerca de &#233;l todos los d&#237;as.</p><p>Y disimularlo.</p><p>Como si no me pasara nada.</p><p></p><p>Cap&#237;tulo 4: Primeros d&#237;as, primeras guerras.</p><p>&#169;&#65039;Te pareces a alguien que am&#233; </p><p>Is Gonz&#225;lez - Escritora &#10024; </p><p>Todos los derechos reservados </p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Capitulo 3]]></title><description><![CDATA[Primero de Septiembre]]></description><link>https://isgonzalez.substack.com/p/capitulo-3</link><guid isPermaLink="false">https://isgonzalez.substack.com/p/capitulo-3</guid><dc:creator><![CDATA[Is González]]></dc:creator><pubDate>Fri, 04 Jul 2025 10:09:51 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!WS7w!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F9ecef1e2-5438-4ea2-901f-93ddb309078a_1080x1080.png" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>&#8212;Rodrigo, el chico que me gustaba, tambi&#233;n viv&#237;a ah&#237;, era mi vecino. &#8212;</p><p>Capitulo 3: Primero de Septiembre</p><p>Empec&#233; a trabajar poco despu&#233;s. Y con el trabajo vino el cambio. No solo el de uniforme. Cambi&#243; el peso de mis piernas.</p><p>Lo m&#225;s urgente era la distancia. Vivir tan lejos se convirti&#243; en una carga diaria. Para salir del fraccionamiento Valle Alto, en Guanajuato, ten&#237;a que tomar una combi &#8212;si pasaba&#8212; o caminar hasta alcanzar la carretera. Luego esperar un cami&#243;n para llegar a la Avenida del Sur. De ah&#237;, otro m&#225;s para acercarme al Centro Galer&#237;a, y si las rutas no funcionaban, caminaba hasta cuarenta minutos. De noche era peor. Sal&#237;a del trabajo a las ocho, y ya no hab&#237;a transporte. Me tocaba regresar a pie entre calles oscuras.</p><p>A veces me daban ganas de llorar. No por tristeza, sino por agotamiento.</p><p>Por eso me mud&#233;.</p><p>Encontr&#233; un peque&#241;o departamento en un fraccionamiento llamado Residencial San Dante, cerca del trabajo. Nada especial. Fachadas beige, calles tranquilas, vecinos amables. Pero despu&#233;s de lo que hab&#237;a pasado, me bastaba con que tuviera techo, agua y estuviera cerca.</p><p>Lo compart&#237;a con Yaritsi, una chica que era profesora en l&#237;nea, y ten&#237;a paciencia para todo. S&#250;per guapa, limpia y organizada, de esas personas que siempre saben d&#243;nde est&#225; todo y que no se molestan cuando t&#250; olvidas algo. Cocinaba rico. Escuchaba fuerte. Sab&#237;a estar. Me cay&#243; bien desde el primer d&#237;a.</p><p>No me mud&#233; de inmediato. Tuvimos que fumigar. Por si las cucarachas, por si el karma, por si lo que fuera que viviera entre las paredes. As&#237; que, mientras tanto, segu&#237; en Valle Alto, con mis dos cobijas y mi maleta descosida. Cuando por fin nos entregaron el lugar, mi primo me ayud&#243; a moverme en su coche. Me acompa&#241;&#243; tambi&#233;n una amiga de la infancia, que siempre ha estado para todo.</p><p>El departamento ten&#237;a una cama Queen Size, que hab&#237;a dejado el inquilino anterior. Para m&#237; era un lujo. Despu&#233;s de semanas durmiendo en un colch&#243;n inflable que amanec&#237;a como una tortilla triste, tener un colch&#243;n lo era todo.</p><p>Fue una etapa extra&#241;a. De independencia y precariedad. De no saber si iba a quedarme, pero igual colgar cortinas. De comer sopa instant&#225;nea, pero calentita.</p><p>Y entonces, en ese lugar, me di cuenta que mis d&#237;as ya no ser&#237;an los mismos.</p><p>Lo supe cuando vi a Rodrigo salir del edificio vecino, con ese mismo andar distra&#237;do, y esa sonrisa floja con la que parece saludar al mundo sin preocuparse si el mundo le responde. Me salud&#243; con la cabeza. Yo le sonre&#237;, o eso creo. Rodrigo, el chico que me hab&#237;a entrevistado semanas antes, tambi&#233;n viv&#237;a ah&#237;, era mi vecino.</p><p>Despu&#233;s de esa coincidencia, entr&#233; al departamento, cerr&#233; la puerta detr&#225;s de m&#237;, y sent&#237; algo. No ilusi&#243;n, todav&#237;a. Era m&#225;s bien la conciencia exacta de la distancia m&#237;nima entre nosotros. Su edificio, el m&#237;o. El pasillo. El mismo cielo. La misma luna.</p><p>Y sin embargo, todo eso no alcanzaba para que estuviera aqu&#237;.</p><p>No se lo dije. No ten&#237;a por qu&#233; decirle, tampoco.</p><p>Me quit&#233; los zapatos y camin&#233; hasta la cocina, donde Yaritsi estaba sentada frente a su laptop, con una libreta rayada abierta y unos aud&#237;fonos puestos.</p><p>&#8212;&#191;Ya cenaste? &#8212;le pregunt&#233; desde la puerta.</p><p>Ella se quit&#243; uno de los aud&#237;fonos y sonri&#243;.</p><p>&#8212;Hice quesadillas... pero sin queso. &#191;Quieres?</p><p>&#8212;Hoy lo vi &#8212;dije, sin decir qui&#233;n. Solo lo solt&#233;.</p><p>&#8212;&#191;Y?</p><p>Me encog&#237; de hombros.</p><p>&#8212;Nada. Estaba saliendo de su edificio. Vive por aqu&#237; cerca.</p><p>Yaritsi me mir&#243; de reojo, como quien no entiende nada. No tuve el valor de decirle todav&#237;a. No porque no confiara en ella, sino porque... todav&#237;a no ten&#237;a el valor de contarle esa locura.</p><p>As&#237; que lo escrib&#237;. Me tir&#233; sobre la cama y puse m&#250;sica. Porque cuando algo me supera, escribo.</p><blockquote><p>&gt; Vives a unos metros de m&#237;.</p><p>Y sin embargo, est&#225;s tan lejos.</p><p>Camino donde t&#250; caminas,</p><p>respiro el aire que t&#250; dejas,</p><p>cierro la puerta y s&#233;</p><p>que all&#225;, a unos pasos, est&#225;s t&#250;.</p><p>No te estoy esperando.</p><p>Pero tampoco me resigno a que no me sucedas.</p><p>No toco tu puerta.</p><p>Pero dejo la luz encendida.</p><p>Por si el destino hace lo que yo no me atrevo.</p><p>Por si acaso, un d&#237;a te da por entrar.</p><p>Porque cuando apareces,</p><p>todo se me acomoda un poquito.</p><p>Hasta el miedo.</p><p>Hasta el cansancio.</p><p>Hasta el "yo".</p><p>No te sue&#241;o,</p><p>No te llamo,</p><p>No te espero.</p><p>Pero si vienes,</p><p>si me sucedes,</p><p>te juro que nunca te suelto. &lt;</p></blockquote><p></p><p>Lo guard&#233; sin t&#237;tulo. </p><p>S&#243;lo con fecha: Primero de septiembre.</p><p></p><p>Despu&#233;s de eso, empezamos a vernos m&#225;s seguido. Coincidencias que parec&#237;an accidentales.</p><p>Yo no sab&#237;a nada todav&#237;a. Ni lo que iba a pasar, ni todo lo que estaba por sentir.</p><p></p><p>&#169;&#65039;Te pareces a alguien que am&#233; </p><p>Is Gonz&#225;lez - Escritora &#10024; </p><p>Todos los derechos reservados </p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Capítulo 2]]></title><description><![CDATA["Guerra silenciosa"]]></description><link>https://isgonzalez.substack.com/p/capitulo-2</link><guid isPermaLink="false">https://isgonzalez.substack.com/p/capitulo-2</guid><dc:creator><![CDATA[Is González]]></dc:creator><pubDate>Fri, 04 Jul 2025 10:05:07 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!WS7w!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F9ecef1e2-5438-4ea2-901f-93ddb309078a_1080x1080.png" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Pero no solo era yo. No solo me seleccionaron a m&#237;. </p><p>&#201;ramos tres. Tres mujeres seleccionadas para el programa de Trainees. Tres desconocidas &#8212;que en otro contexto tal vez habr&#237;amos sido amigas&#8212; sentadas en la misma sala, compartiendo un aire tenso, contenido, donde todas sab&#237;amos &#8212;aunque nadie lo dijera&#8212; que al final solo una quedar&#237;a.</p><div class="subscription-widget-wrap-editor" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://isgonzalez.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Suscribirse&quot;,&quot;language&quot;:&quot;es&quot;}" data-component-name="SubscribeWidgetToDOM"><div class="subscription-widget show-subscribe"><div class="preamble"><p class="cta-caption">&#161;Gracias por leer Mientras me encuentro! 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Uno que yo nunca he tenido.</p><p>Anne, en cambio, era otra cosa. Morena, seria, contenida. Moreliana, de origen y de acento. Tra&#237;a consigo ese tipo de nervio que no se puede disimular: el de la primera vez. Porque s&#237;, para Anne era su primer trabajo como profesional. Su primer gafete. Ven&#237;a de un call center y ten&#237;a la voz entrenada para sonar amable, incluso cuando no lo sent&#237;a. Aunque lo disimulaba bien &#8212;porque era reservada, casi fr&#237;a&#8212;, a veces, cuando pensaba que nadie la ve&#237;a, se le escapaba esa mirada de ni&#241;a que a&#250;n no sabe si lleg&#243; al lugar correcto.</p><p>Nos vimos por primera vez en una sala de capacitaci&#243;n con sillas de pl&#225;stico y un proyector viejo.</p><p>Nos saludamos con cortes&#237;a, con la amabilidad de quienes a&#250;n no se odian. Sonrisas, miradas medidas, el cl&#225;sico &#8220;mucho gusto&#8221;. Pero bast&#243; un cruce de miradas, un comentario demasiado entusiasta, una correcci&#243;n innecesaria para entender lo que estaba pasando. </p><p>Ya est&#225;bamos en guerra.</p><p>&#8987;&#128150;</p><p>Te pareces a alguien que am&#233;</p><p>Cap&#237;tulo 2: "Guerra silenciosa".</p><div class="subscription-widget-wrap-editor" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://isgonzalez.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Suscribirse&quot;,&quot;language&quot;:&quot;es&quot;}" data-component-name="SubscribeWidgetToDOM"><div class="subscription-widget show-subscribe"><div class="preamble"><p class="cta-caption">&#161;Gracias por leer Mientras me encuentro! 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Obvio. No quer&#237;a espantarlo. Pensar&#237;a que estoy loca.</p><div class="subscription-widget-wrap-editor" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://isgonzalez.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Suscribirse&quot;,&quot;language&quot;:&quot;es&quot;}" data-component-name="SubscribeWidgetToDOM"><div class="subscription-widget show-subscribe"><div class="preamble"><p class="cta-caption">&#161;Gracias por leer Mientras me encuentro! 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Con esa misma energ&#237;a, me arrastraba sin querer.</p><p>En ese momento, me di cuenta de c&#243;mo una presencia, una voz, era capaz de trastocar todo mi mundo.</p><p>Podr&#237;a casi jurar que &#233;l sinti&#243; lo mismo. Pero no le dije nada. Pero, claro, no iba a decirle nada, porque imagin&#233; &#8212;con bastante l&#243;gica&#8212; que no lo volver&#237;a a ver.</p><p>Sal&#237; del edificio.</p><p>Pasaron unos d&#237;as.</p><p>Hasta que son&#243; el tel&#233;fono.</p><p>&#8212;&#191;Bueno?</p><p>&#8212;&#191;Hola? &#191;Con Mara? &#8212;dijo una voz femenina, demasiado entusiasta.</p><p>&#8212;S&#237;, ella habla.</p><p>&#8212;&#161;Hola, Mara! Soy Alexandra Valvidia, jefa de la unidad de preparaci&#243;n. Quiero felicitarte&#8230; fuiste seleccionada para formar parte del programa de Trainees.</p><p>Hubo un silencio breve.</p><p>&#8212;&#191;En serio?</p><p>&#8212;S&#237;, &#191;podr&#237;as presentarte a las 11:00 a.m. para firmar papeler&#237;a y comenzar la capacitaci&#243;n?</p><p>&#8212;Claro&#8230; s&#237;, claro que s&#237;. &#161;Gracias!</p><p>Cort&#233;.</p><p>No pregunt&#233; cu&#225;nto pagaban.</p><p>Era pandemia.</p><p>El desempleo era alto.</p><p>No pregunt&#233; condiciones, no negoci&#233; nada. Ni siquiera se me ocurri&#243;. Era torpe en esas cosas, no sab&#237;a ponerme un precio.</p><p>Cualquier cosa que me diera la oportunidad de dejar atr&#225;s el colch&#243;n inflable y comer algo que no fuera pan con mermelada, estaba m&#225;s que bien.</p><p>Mir&#233; el celular. Era 19 de agosto, mi cumplea&#241;os.</p><p>Lo tom&#233; como una se&#241;al, un regalo, un inicio. Como si el universo me hubiera hecho un peque&#241;o gui&#241;o c&#243;mplice: lo iba a ver de nuevo. El tipo que entr&#243; tarde, despeinado, y con los ojos de mis sue&#241;os.</p><p>&#8987;&#128150;</p><p>Te pareces a alguien que am&#233;</p><p>Cap&#237;tulo 1: "Gui&#241;o c&#243;mplice".</p><div class="subscription-widget-wrap-editor" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://isgonzalez.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Suscribirse&quot;,&quot;language&quot;:&quot;es&quot;}" data-component-name="SubscribeWidgetToDOM"><div class="subscription-widget show-subscribe"><div class="preamble"><p class="cta-caption">&#161;Gracias por leer Mientras me encuentro! 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No una vez. Muchas. Antes de que su voz tuviera sonido, antes de que su nombre existiera en mi mundo, antes de verlo por primera vez.</p><p>Las calles eran de piedra. El aire ol&#237;a a sal y a carb&#243;n mojado. Las mujeres vest&#237;amos con faldas largas hasta los tobillos y trenz&#225;bamos el cabello con cintas oscuras. Las ventanas ten&#237;an rejas de hierro forjado y los postes de luz eran de gas. Las cartas tardaban semanas en llegar. Pero yo las esperaba cada d&#237;a.</p><p>Yo sab&#237;a que era otro lugar. Lo s&#233; por el mar. Por los cerros. Por una calle en curva que bajaba desde la plaza hacia la costa. Por el caf&#233; donde &#233;l sol&#237;a leer el peri&#243;dico, ese que vend&#237;an junto con empanadas de pino envueltas en papel. Yo lo buscaba ah&#237;, con el vestido recogido hasta los tobillos, cuidando no pisar el charco que siempre se formaba. &#201;l me esperaba, siempre con las manos manchadas de tinta, con su abrigo gris y su voz que ol&#237;a a vino tinto.</p><p>&#8212;Perd&#243;n por llegar tarde &#8212;le dije.</p><p>&#8212;Te esperar&#237;a dos vidas si hiciera falta &#8212;me respondi&#243;, sin moverse.</p><p>Nos re&#237;mos.</p><p>&#201;ramos novios.</p><p>&#201;l me dec&#237;a &#8220;amor&#8221; con ternura. Yo le dec&#237;a &#8220;tonto&#8221;, riendo, y &#233;l se ofend&#237;a fingiendo, solo para besarme.</p><p>Hasta que el mundo tembl&#243;.</p><p>Fue un susurro al principio. Una vibraci&#243;n leve bajo nuestros pies. Luego un crujido. Una grieta.</p><p>&#8212;&#191;Lo sientes? &#8212;me pregunt&#243;, tom&#225;ndome de la mano.</p><p>&#8212;S&#237; &#8212;le dije.</p><p>Gente corri&#243;. Los edificios cruj&#237;an. El cielo se hizo gris. El aire se llen&#243; de polvo. Y algo cay&#243;.</p><p>No supe qu&#233; fue lo que me golpe&#243;.</p><p>&#201;l grit&#243; mi nombre. Me busc&#243; entre los escombros. Lleg&#243; a m&#237;.</p><p>&#8212;Amor, qu&#233;date. Qu&#233;date conmigo.</p><p>&#8212;No puedo &#8212;quise decirle, pero la sangre me llenaba la boca. No ten&#237;a voz.</p><p>Lo &#250;ltimo que vi fueron sus ojos. Marrones. Oscuros. Tristes. Llenos de miedo. Llenos de amor.</p><p>Y entonces... despert&#233;. Sinti&#233;ndome otra vez en el siglo equivocado.</p><p>Despert&#233; como siempre despierto despu&#233;s de ese sue&#241;o: con las manos cerradas, como si a&#250;n lo abrazara.</p><p>No llor&#233;. Ese sue&#241;o no era nuevo. Llevaba a&#241;os so&#241;&#225;ndolo. Con distintas versiones, distintos paisajes, pero siempre &#233;l. Siempre yo. Siempre el derrumbe.</p><p>Y siempre, el adi&#243;s.</p><p>Era un 17 de agosto, el mundo a&#250;n se tambaleaba, pero esta vez por una pandemia. </p><p>Aquella ciudad no significaba nada para m&#237;, hasta ese momento, y ni siquiera sab&#237;a si iba a quedarme mucho tiempo.</p><p>Llegu&#233; buscando trabajo, como cualquiera lo hace cuando la vida te dice: &#171;tienes que hacerlo&#187;. Ten&#237;a muy poco dinero, apenas lo justo para sobrevivir unos d&#237;as. Las u&#241;as de los pies se hab&#237;an te&#241;ido de un negro silencioso, producto del esfuerzo diario por conseguir un trabajo.</p><p>M&#225;s tarde supe que eso ten&#237;a nombre: hematoma subungueal. Sangre atrapada bajo la u&#241;a, por la fricci&#243;n. Les pasa a los futbolistas, a los corredores&#8230; y a las for&#225;neas que caminan mucho. Al final, la u&#241;a se afloja, se despega y se cae. En mi caso, me la tuvieron que quitar.</p><p>Los zapatos se me hab&#237;an rendido con el asfalto y el sol. Ya estaban despegados de la suela, y aun as&#237; los us&#233; para ir a la entrevista m&#225;s importante de mi vida. Me puse lo mejor que ten&#237;a: una blusa blanca con puntitos azules y un curioso lazo azul marino en el cuello &#8212;que no era mo&#241;o, pero hac&#237;a el intento&#8212;, un pantal&#243;n negro, el cabello planchado, aunque ya se me hab&#237;a esponjado por el calor y el viaje de mil calles para llegar.</p><p>Llegu&#233; unos minutos antes, como buena novata que no quiere arruinar su primera oportunidad. Me hicieron pasar a una peque&#241;a sala donde me recibi&#243; Lucas, el asistente de Calidad.</p><p>&#8212;Acomp&#225;&#241;ame, te est&#225;n esperando en la sala de juntas &#8212;me dijo.</p><p>Me condujo por un pasillo, dobl&#243; a la izquierda y me se&#241;al&#243; la puerta.</p><p>&#8212;Es ah&#237;.</p><p>No era lo que esperaba de una sala de juntas. Estaba llena de carpetas desordenadas, amontonadas por todas partes, como si no tuvieran otro lugar donde ponerlas.</p><p>Fernando ya estaba sentado, serio, con una hoja sobre la mesa y el ce&#241;o de alguien que ya hab&#237;a visto muchos curr&#237;culums iguales al m&#237;o. Me salud&#243; con la cabeza. Sin palabras, solo un gesto profesional.</p><p>Me sent&#233; con la espalda recta, fingiendo seguridad, como si tuviera veinte trabajos rechazados por exceso de talento.</p><p>Yo apenas me sentaba cuando se abri&#243; la puerta de nuevo. Entonces entr&#243; &#233;l. Tarde. Con pasos r&#225;pidos, pero sin culpa, como quien sabe que el mundo va a esperarlo de todas formas.</p><p>&#8212;Disculpen la demora &#8212;dijo mientras cerraba la puerta.</p><p>Fernando, el hombre serio que hab&#237;a estado sentado en la mesa, finalmente levant&#243; la mirada y asinti&#243;, algo que parec&#237;a una aceptaci&#243;n t&#225;cita de la tardanza, como si ya estuviera acostumbrado a esos peque&#241;os retrasos.</p><p>Era imposible no notarlo. Ten&#237;a el cabello un poco alborotado y una sonrisa de esas que se usan cuando uno llega tarde y quiere que se le perdone.</p><p>&#8212;Rodrigo, jefe de preparaci&#243;n &#8212;se present&#243;, sin mayor ceremonia.</p><p>No sabr&#237;a explicar bien c&#243;mo fue. Solo que, cuando cruzamos miradas, me pareci&#243; familiar. No de haberlo visto antes, sino de haberlo sentido antes, en alguna parte de m&#237;.</p><p>Se sent&#243; frente a m&#237;. Una mano extendida, y en ese instante lo record&#233;.</p><p>El sue&#241;o.</p><p>El mismo que hab&#237;a tenido tantas veces. El derrumbe. &#201;l y yo. Yo mor&#237;a. Lo &#250;ltimo que ve&#237;a eran sus ojos.</p><p>Ese hombre que hab&#237;a so&#241;ado durante a&#241;os &#8212;en otra vida, en otro pa&#237;s&#8212; estaba ah&#237;, de carne y hueso, frente a m&#237;. Y con esos mismos ojos.</p><p>&#8987;&#128150;</p><p></p><p>Te pareces a alguien que am&#233;</p><p>Cap&#237;tulo 0 - Piloto: "El Reencuentro"</p>]]></content:encoded></item></channel></rss>